Caso Neurona y la soledad de Podemos
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Caso Neurona y la soledad de Podemos por Aníbal Malvar

Pocas cosas me han producido tanto desasosiego, en mi ya larga carrera de cronista político, como escuchar el hondo silencio bajo el que la nueva izquierda sumita quiere sepultar al viejo Podemos. Ya no es que les priven de portavocías y veten a sus más capacitadas y populares mentes. Eso lo puedo entender por meras razones de estrategia política. Pablo Iglesias, con deslumbrante honestidad, abandonó la política profesional reconociendo que quizá ya no sumaba, tras fracasar su candidatura madrileña. Tal vez en la cúpula de Sumar también consideran que Podemos ya no suma, y es totalmente legítimo que retiren sus estandartes morados de las almenas para captar nuevos votos.

Pero me parece casi indecente que ninguno de los líderes de la nueva izquierda cool se haya dignado a felicitar a Podemos por el archivo de la causa Neurona, que con rumores y argumentos ridículos mantuvo abierta la sospecha judicial de que Podemos se financiaba ilegalmente. Nunca sabremos si la España política de hoy sería la misma de no haber sufrido Podemos tantos bombardeos y desprestigios judiciales infundados. A eso se le llama corromper la democracia, señorías.

No es lógico que Sumar y PSOE no hayan salido a las redes sociales a congratularse de esta nueva victoria de Podemos contra jueces hambrientos de protagonismo político. Todos los líderes de la izquierda española deberían haber elevado la exculpación de Podemos a categoría de noticia principal del día. La propia Justicia reconoce la injerencia de la Justicia en nuestra vida política, y no por primera vez, y nuestra izquierda, y nuestro gobierno híper yuppie progresista, callan, miran a la cámara y se dan muchos abrazos y besos de globito y confeti en una matiné de autoayuda.

Quizá no se quieren dar cuenta de que, una vez visto lo que ha sucedido con las 20 causas contra Podemos, en cualquier momento nuestro caducado y por tanto ilegítimo poder judicial se puede volver también contra ellos. Le ha pasado a Lula da Silva en Brasil. Con todo su poder y carisma. Los jueces son tipos peligrosos, casi siempre más que la gente a la que juzgan, por mi experiencia. Y suelen salir impunes de sus desmanes. Casi siempre. Así que no tienen reparo en apuntar muy alto.

De los últimos jueces que han ingresado en prisión, solo me acuerdo de uno: Salvador Alba, condenado por conspiración contra la política de Podemos Victoria Rosell, quien por falsas acusaciones renunció a las listas electorales. No sé si será casualidad, pero esta extraña victoria de la Justicia sobre un juez se produce en peculiar circunstancia: la perjudicada también es juez. ¿Perro no muerde perro, juez Alba?

Las victorias judiciales de Podemos no son la victoria de un partido, sino de la izquierda en su conjunto. Por muy a garras que estén en los últimos tiempos, qué hermoso hubiera sido para el votante de izquierdas asistir tras la sentencia a una muestra de solidaridad global con aquellas personas, como Juan Carlos Monedero o Pablo Echenique, que por su compromiso político vieron comprometida su honorabilidad desde el abuso del poder judicial, ni más ni menos. El caso Neurona o el caso Niñera (como tantos otros contra Podemos) solo se entienden judicializables desde una teoría del derecho lisérgica y, por qué no decirlo, aromáticamente algo fascista. En el caso Neurona, el juez mantuvo en el foco mediático de los acusados a Monedero y Echenique durante tres años, solo porque un exempleado despedido contó unos rumores (el tal Calvente confesó ante ese mismo juez, al principio del proceso, que solo eran rumores).

Ni el presidente del Gobierno se ha alegrado públicamente de esta victoria judicial de su socio de Gobierno, ni su socia de gobierno, que es vicepresidenta por ese mismo partido, tampoco. Podemos está apestado.

Cuando nació, me pareció razonable que al centro/derecha PSOE/PP le diera cierto miedo este nuevo actor vigoroso de calle y garganta. Ahora lo que me deja estupefacto es que Podemos le dé miedo también a la nueva izquierda, incapaz incluso de valorar esta sentencia del juez Juan José Escalonilla desmintiéndose a sí mismo después de tres años de lawfare con su toga y a lo loco. No guardan silencio PSOE y Sumar por miedo a los jueces, que ya sería degradante. Guardan silencio por miedo a Podemos, a publicitarlo, a darle alas. Y nunca entenderé por qué, si Podemos fue las alas.

(https://blogs.publico.es/rosa-espinas/2023/09/10/caso-neurona-y-la-soledad-de-podemos/) Este enlace no está en Publico.es y en realidad está contaminado con malware.

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