Martí, primeros años
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Comenzamos una nueva sección en Radio Jiribilla dedicada a José Julián Martí Pérez.

Semblanzas: Domingo Fernández Cubas

Saludos, amigos.
Agradecemos a Radio Jiribilla la oportunidad que nos da de ocupar esta tribuna que llega a tantos hogares para hablar, cada semana, durante unos minutos, de un cubano descendiente de Canarias de proyección universal, y que valoró altamente su origen materno.

Martí, primeros años.

  • ¿Quién es José Julián Martí Pérez?
    Es el primogénito y único varón nacido en la Cuba colonial del matrimonio entre el militar valenciano Mariano Martí Navarro y la joven tinerfeña que se ocupaba de las labores del hogar Leonor Antonia de la Micaela de la Concepción Pérez Cabrera, más conocida como Leonor Pérez.
    Nace el 28 de enero de 1853, de padres de escasos recursos económicos, por tanto, conoce de primera mano las estrecheces a que se enfrentan los pobres.
    A la muerte del abuelo materno gran canario, Antonio Pérez Monzón, en 1857, su hija Leonor recibe la herencia. Ese mismo año los padres deciden viajar a España, pasan unos días en Tenerife y luego permanecen dos años en Valencia, con la familia de Don Mariano, el padre.
    En 1859 regresan a La Habana. Viven en un barrio pobre. El niño trae un caudal de experiencias vividas entre adultos y una inteligencia por encima de la media de sus condiscípulos.
    La familia crece hasta llegar a la cifra de siete hermanas: Leonor Petrona, Mariana Matilde, María del Carmen, María del Pilar, Rita Amelia, Antonia Bruna y Dolores Eustaquia. De ellas, tres fallecieron antes que Martí.
  • ¿Cómo pudo estudiar?
    Su primer contacto con la vida escolar es en una escuelita pobre, de barrio, donde están ausentes los métodos de enseñanza adecuados. Él recibía, como cualquier otro niño, castigos corporales. El más común era golpear las manos con una regla o halar las orejas. Y los contenidos no pasaban de leer, escribir, contar, rezar y memorizar.
    Arazoza, padrino de una hermana, ve las potencialidades inteligentes del niño y, con la autorización del padre, le costea los estudios en uno de los colegios privados más prestigiosos de la ciudad. Allí estudia de 1860 a 1865.
    Tanto el equipo de dirección como el claustro estaba altamente calificado para la importante tarea que tenían como responsabilidad: formar hombres que vivirían en tiempos modernos.
    Cuando digo hombres lo hago consciente de que utilizo un vocablo excluyente, pero en esa época la educación de la mujer no era preocupación de quienes ostentaban el poder y, mucho menos, por la fuerte presión y control que la Iglesia católica ejercía sobre la educación, se permitía la coeducación.
    Los saberes estaban reservados a los varones blancos, hijos de españoles, y con recursos.
    En ese plantel, llamado “San Anacleto”, para varones blancos, en la enseñanza elemental se estudiaba: Religión y moral, materia imprescindible en el medio católico de esos momentos para educar en valores y desarrollar hábitos correctos de conducta desde edades tempranas, Caligrafía española, inglesa y gótica, Lectura, Gramática castellana, Aritmética elemental y lo más novedoso de este plan, y que habla muy bien de las intenciones del Director de formar conciencia ciudadana o sentido de pertenencia, o de identidad entre sus pequeños alumnos, se encuentran incluidas, Geografía e Historia de la Isla, de forma independiente y expresa en un Plan de Estudio, como lo habían hecho el canario Narciso Piñeyro desde 1844 en el Colegio “El Príncipe”, y desde 1850 en el Seminario de San Basilio el Magno, en Santiago de Cuba.
    Rafael Sixto Casado, en calidad de director y de maestro, empleó procedimientos inductivos y analíticos, fue de lo más cercano a lo más lejano, de lo más simple a lo más complejo, de la parte, Cuba, al todo, América, Europa, el mundo.
    Aunque la Psicología pedagógica y de las edades son ramas relativamente jóvenes de esta ciencia, Casado conocía muy bien, o intuía, los procesos psíquicos que se operan en la mente de los escolares en los diferentes estadios de crecimiento.
    Para contribuir al desarrollo del pensamiento lógico, científico, en esos pequeños estudiantes, están la Gramática castellana, la Lectura y la Aritmética elemental utilizando procedimientos metodológicos que obligan a emplear las neuronas en el razonamiento, la relación, la comprensión, aunque al final se emplee el psitacismo para archivar en el cerebro lo aprendido luego de haberlo comprendido.
    Al principio emplea los textos oficiales, pero de inmediato se da cuenta de que un buen maestro y un mejor texto coadyuvan a un correcto aprendizaje, y, sin demora, se da a la tarea de escribir los materiales docentes que serán utilizados en su colegio. La idea lo superó, sus libros fueron aprobados para ser utilizados en toda la isla. Y posteriormente, de algunos títulos se hicieron publicaciones para el extranjero.
    Vencido este ciclo propedéutico o preparatorio, se pasa a un segundo ciclo que propende a una formación práctica y bastante integral porque amplía aristas del conocimiento. Se continúa con Religión y moral, Literatura, Cronología e Historia Universal, Geografía Universal, Cosmografía, Matemáticas puras y mixtas, Aritmética mercantil, Teneduría de libros, Gramática general, Idiomas Latín, Griego, Inglés, Francés, Italiano y Alemán.
    Con el objetivo de colaborar a tener una buena caligrafía, se introduce el Dibujo lineal.
    El Director, que quería lo mejor para su querida patria, concibe la formación liberal, lo más moderna e integral posible para sus alumnos y a tal fin incluye como asignaturas Dibujo natural, Pintura al óleo, Música vocal e instrumental, Gimnástica, Esgrima y Baile.

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